Infancia

Duelo infantil, Infancia

ENTENDIENDO EL DUELO INFANTIL

ENTENDIENDO EL DUELO INFANTIL El duelo infantil es el proceso que atraviesan los niños al enfrentar una pérdida significativa en su vida, esta puede suceder tras la muerte de un ser querido, la separación de los padres, la pérdida de una mascota, un cambio de escuela, de hogar, o la ruptura de una amistad cercana.  Aunque el duelo es una experiencia natural, los niños lo viven de una forma diferente a los adultos, además de experimentar una mezcla de emociones como tristeza, enojo, miedo y confusión, su forma de entender la pérdida dependerá de su edad y nivel de desarrollo. A medida que crecen, los niños desarrollan una comprensión más clara sobre la pérdida y sus implicaciones.  ¿Te interesa conocer algunos cuentos para acompañar a los niños viviendo un duelo? Revisa mis recomendaciones: https://habiaunavezpsicologiayeducacion.com/sobre-el-duelo/ Teorías sobre el duelo durante la infancia El duelo infantil es una experiencia única para cada niño, y las diferentes teorías sobre el duelo ayudan a comprender los diferentes aspectos de este proceso. Estas teorías brindan pautas para que los adultos puedan guiar y acompañar a los niños. Existen varios modelos que explican cómo los niños experimentan el duelo, algunos que puedes tener en cuenta para conseguir un panorama más completo son: 1. Etapas del duelo de Elisabeth Kübler-Ross  Aunque inicialmente fueron creadas para adultos, las cinco etapas de Kübler-Ross (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) también se aplican en el duelo infantil. Estas etapas no ocurren de forma lineal en los niños y pueden presentarse de manera intermitente. En la negación, el niño puede no aceptar o comprender la pérdida. La ira surge del dolor y la frustración, y puede mostrarse como rebeldía o berrinches. En la negociación, el niño puede pensar que la situación podría cambiar. La depresión se manifiesta como tristeza o retraimiento. Finalmente, en la aceptación, el niño empieza a asimilar la pérdida. 2. Modelo del Proceso Dual de Stroebe y Schut  Según este modelo, el niño oscila entre dos estados: En la orientación hacia la pérdida, experimenta momentos de tristeza y nostalgia. En la orientación hacia la restauración, se distrae y encuentra consuelo en sus rutinas o juegos.  Este modelo ayuda a entender que los niños alternan entre momentos de duelo y momentos de normalidad, lo cual es una forma natural de lidiar con el dolor. 3. Tareas del duelo de J. William Worden  Worden plantea cuatro tareas clave para el duelo infantil: Aceptar la realidad de la pérdida: el niño necesita comprender que la pérdida es irreversible. Procesar el dolor de la pérdida: el niño expresa su tristeza, enojo o miedo. Adaptarse a la vida sin la persona: aquí aprende a desarrollar nuevas rutinas y formas de apoyo. Recolocar emocionalmente al ser querido y seguir adelante: el niño guarda el recuerdo en un lugar especial y continúa con su vida. 4. Teoría del Apego de John Bowlby Bowlby explica que la pérdida de una figura de apego (como un padre o madre) tiene un fuerte impacto en el niño, que atraviesa varias fases: protesta, desesperanza, desapego y, finalmente, reorganización.  La intensidad de estas fases depende del vínculo que tenía con la persona fallecida y del apoyo recibido tras la pérdida. 5. Teoría de los Conceptos de la Muerte de Maria Nagy  Nagy explica que la comprensión de la muerte evoluciona según la edad: Entre los 3-5 años, los niños ven la muerte como algo temporal. De los 5 a los 9 años, entienden que la muerte es irreversible, aunque aún la perciben como algo lejano. A partir de los 9 años, comprenden que la muerte es definitiva y afecta a todos.  Aunque inicialmente fueron creadas para adultos, las cinco etapas de Kübler-Ross (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) también se aplican en el duelo infantil. Estas etapas no ocurren de forma lineal en los niños y pueden presentarse de manera intermitente. En la negación, el niño puede no aceptar o comprender la pérdida. La ira surge del dolor y la frustración, y puede mostrarse como rebeldía o berrinches. En la negociación, el niño puede pensar que la situación podría cambiar. La depresión se manifiesta como tristeza o retraimiento. Finalmente, en la aceptación, el niño empieza a asimilar la pérdida.  Según este modelo, el niño oscila entre dos estados: En la orientación hacia la pérdida, experimenta momentos de tristeza y nostalgia. En la orientación hacia la restauración, se distrae y encuentra consuelo en sus rutinas o juegos.  Este modelo ayuda a entender que los niños alternan entre momentos de duelo y momentos de normalidad, lo cual es una forma natural de lidiar con el dolor.  Worden plantea cuatro tareas clave para el duelo infantil: Aceptar la realidad de la pérdida: el niño necesita comprender que la pérdida es irreversible. Procesar el dolor de la pérdida: el niño expresa su tristeza, enojo o miedo. Adaptarse a la vida sin la persona: aquí aprende a desarrollar nuevas rutinas y formas de apoyo. Recolocar emocionalmente al ser querido y seguir adelante: el niño guarda el recuerdo en un lugar especial y continúa con su vida. Bowlby explica que la pérdida de una figura de apego (como un padre o madre) tiene un fuerte impacto en el niño, que atraviesa varias fases: protesta, desesperanza, desapego y, finalmente, reorganización.  La intensidad de estas fases depende del vínculo que tenía con la persona fallecida y del apoyo recibido tras la pérdida.  Nagy explica que la comprensión de la muerte evoluciona según la edad: Entre los 3-5 años, los niños ven la muerte como algo temporal. De los 5 a los 9 años, entienden que la muerte es irreversible, aunque aún la perciben como algo lejano. A partir de los 9 años, comprenden que la muerte es definitiva y afecta a todos. Cómo apoyar a un niño en duelo Para ayudar a un niño en duelo, es esencial ofrecer un espacio seguro donde pueda expresar sus sentimientos sin miedo a ser juzgado. Las explicaciones deben ser honestas y adaptadas a su edad.  Permitir que el niño recuerde

Infancia, Juego, Salud mental infantil

EL JUEGO EN LA INFANCIA: PUERTA HACIA LA SALUD MENTAL

En el mundo apresurado y saturado en el que vivimos, es fácil pasar por alto el poder del juego en la infancia. El juego no es simplemente una actividad recreativa, el juego en la vida infantil así como en la vida adulta, es una herramienta fundamental para el desarrollo saludable en todos los aspectos: físico, cognitivo, emocional y social. Desde las primeras etapas de la vida, los niños se sumergen en un mundo de imaginación y exploración a través del juego. Ya sea construyendo castillos de bloques, fingiendo ser superhéroes o simplemente corriendo en el patio de recreo, el juego desempeña un papel crucial en su desarrollo integral. Hoy te quiero compartir cinco puntos clave que demuestran cómo el juego no solo es divertido, sino fundamental para el bienestar emocional y psicológico de los niños. El juego como herramienta de expresión emocional: Desde una temprana edad, los niños utilizan el juego como un medio para expresar y procesar sus emociones. Al interactuar con juguetes, juegos simbólicos o actividades creativas, los pequeños pueden canalizar sus sentimientos de alegría, tristeza, miedo o enojo de manera segura y constructiva. Este proceso de expresión emocional facilita el desarrollo de la inteligencia emocional y la capacidad de manejar situaciones estresantes en la vida cotidiana. El juego fomenta la creatividad y la imaginación: Cuando los niños juegan, están en un estado de flujo creativo donde exploran nuevas ideas, crean mundos imaginarios y experimentan diferentes roles y escenarios. Esta libertad creativa no solo es divertida, sino que también es esencial para el desarrollo cognitivo y socioemocional. Al permitir que los niños exploren su creatividad a través del juego, se les brinda la oportunidad de desarrollar habilidades de resolución de problemas, pensamiento crítico y flexibilidad mental, aspectos fundamentales para una salud mental resiliente. El juego como vehículo para la socialización y el aprendizaje: A través del juego, los niños aprenden a interactuar con sus pares, a negociar, a resolver conflictos y a colaborar en equipo. Ya sea en juegos de roles, juegos de mesa o actividades deportivas, los niños adquieren habilidades sociales vitales que les permitirán establecer relaciones saludables y adaptarse a diferentes entornos sociales a lo largo de sus vidas. Estas experiencias de socialización durante la infancia sientan las bases para una salud mental positiva en la edad adulta. El juego como medio para gestionar el estrés y la ansiedad: El juego proporciona a los niños una vía natural para liberar tensiones y reducir el estrés. Al sumergirse en actividades lúdicas, los pequeños pueden desconectar temporalmente de las presiones y preocupaciones de la vida diaria, lo que les permite relajarse y recargar energías. Además, el juego activo, como correr, saltar o jugar al aire libre, estimula la liberación de endorfinas, neurotransmisores que promueven la sensación de bienestar y felicidad. El juego como catalizador del desarrollo cognitivo y emocional: Durante el juego, los niños exploran el mundo que les rodea, experimentan con diferentes conceptos y desarrollan habilidades fundamentales, como el lenguaje, la coordinación motora y la resolución de problemas. Esta exploración activa y experiencial es fundamental para el desarrollo integral de su cerebro y su personalidad. Además, el juego les brinda la oportunidad de enfrentarse a desafíos, superar obstáculos y aprender de sus errores, fortaleciendo así su resiliencia emocional y su autoestima. ¡Recordemos que el juego no solo es divertido, sino esencial para la salud mental y el bienestar de los niños! Al hacer del juego una prioridad en la vida de los niños, estamos sembrando las semillas para un futuro lleno de imaginación, creatividad, resiliencia y felicidad. Así que adelante, ¡permitamos y promovamos que los niños jueguen y florezcan en su mundo maravilloso! ¿Sientes que te faltan ideas para proponer a tus niños juegos en casa? Esta entrada te puede servir: IDEAS CREATIVAS PARA JUGAR CON LOS NIÑOS EN CASA

Duelo infantil, Infancia

¿LA ENTRADA A LA ESCUELA PUEDE PROVOCAR UN DUELO EN LOS NIÑOS?

En ocasiones ocurre un fenómeno cuando da inicio la etapa de escolarización de los niños, algunos manifiestan ansiedad, tristeza, rechazo a la escuela, entre otras expresiones de que algo está sucediendo. ¿Es posible que esta transición pueda provocar un duelo en los niños? Sí, cuando un niño comienza su educación preescolar o entra en la escuela primaria por primera vez puede ocurrir que experimente un tipo de duelo. Aunque no es un duelo en el sentido tradicional de una pérdida de un ser querido, la entrada a la escuela puede ser una experiencia emocionalmente desafiante para muchos niños por diferentes motivos: Separación de los padres: Para muchos niños, la entrada a la escuela marca una separación significativa de sus padres o cuidadores, ya que pasan más tiempo fuera del hogar. Esto puede generar sentimientos de ansiedad y tristeza. Cambio en la rutina: La transición a la escuela a menudo implica un cambio importante en la rutina diaria del niño. Puede haber una sensación de pérdida de la familiaridad y la comodidad de la rutina anterior. Nuevos desafíos y expectativas: La escuela puede representar desafíos emocionales, académicos y sociales que el niño nunca ha experimentado antes. La presión para adaptarse y cumplir con las expectativas puede generar ansiedad y estrés. Nuevas relaciones: La entrada a la escuela implica la formación de nuevas relaciones con compañeros y maestros. Algunos niños pueden sentir la pérdida de relaciones preexistentes o experimentar la ansiedad de conocer y llevarse bien con nuevas personas. Independencia: A medida que los niños se vuelven más independientes en la escuela, pueden enfrentar el desafío de separarse de sus padres y tomar decisiones por sí mismos. Es importante destacar que no todos los niños experimentarán un duelo de separación al ingresar a la escuela, y la intensidad de estos sentimientos variará según el niño. Sin embargo, es una respuesta emocional común y normal a un cambio significativo en la vida de un niño. ¿Cómo podemos ayudar a los niños a superar este duelo?: Cuando los niños saben que tiene un refugio emocional en casa, pueden enfrentar con más confianza las experiencias fuera del hogar, como la escuela. Con el tiempo, la mayoría de los niños se adaptan a la escuela y desarrollan una sensación de seguridad en su entorno escolar, pero siempre podemos ayudarles además con una gran herramienta terapéutica, como los son los cuentos. Conoce mis recomendaciones de cuentos para cuando los niños no quieren ir a la escuela:

Adolescencia, Adultos, Infancia, Salud mental del adolescente, Salud mental en la edad adulta, Salud mental infantil

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE LA SALUD MENTAL DE LOS NIÑOS, DE LOS ADOLESCENTES Y DEL ADULTO?

La salud mental de los niños, adolescentes y adultos comparte similitudes en muchos aspectos, pero también presenta diferencias significativas debido a las etapas de desarrollo, las experiencias de vida y las demandas que enfrentan en cada período. Aquí se destacan algunas de las diferencias clave: 1. Desarrollo cerebral y emocional: 2. Tipos de desafíos: 3. Comunicación y expresión emocional: 4. Tratamiento y apoyo: 5. Resiliencia y capacidad de afrontamiento: Es importante recordar que cada individuo es único y puede experimentar la salud mental de manera diferente en función de su historia personal, genética y circunstancias actuales. La atención y el apoyo adecuados son esenciales en todas las etapas de la vida para garantizar una buena salud mental.

Infancia, Miedo

¿CÓMO AYUDAR A LOS NIÑOS A MANEJAR LOS MIEDOS?

Antes que nada, como adultos, es importante entender que el miedo es una emoción con una función en la vida del ser humano y sobre todo de los niños. Que hay miedos que van apareciendo en las diferentes etapas del desarrollo y es normal, pero es importante conocerlos para detectar cuando estamos frente a miedos fuera de lo esperado. Aun así, es importante saber que ningún miedo debería ser ignorado. Tenga la magnitud que tenga. ¿Quieres saber cuales son los miedos más comunes según las diferentes edades de los niños? visita la entrada: MIEDOS MÁS COMUNES EN LA INFANCIA POR EDADES El miedo lo que busca es protegernos, se vuelve un problema cuando este nos “impide” hacer cosas que generalmente deberíamos poder disfrutar, en el caso de los niños, por ejemplo, cuando el miedo les impide divertirse, disfrutar los juegos en el parque, un día de lluvia, un paseo por el bosque. Si no prestamos atención a los miedos de los niños, vivirán con inseguridades, dificultad para la toma de decisiones, probablemente una baja autoestima por el sentimiento de incapacidad que el miedo genera. Algunas cosas que podemos hacer para ayudarles a manejar estos y encontrar alternativas son: Validar la emoción del miedo que están experimentando: Podríamos decir: “Entiendo que sientas miedo cuando…muchas personas sienten lo mismo, estoy aquí para apoyarte mientras te sientes asustado.” Hablar sobre el miedo y su función en la vida: Podríamos decir: “El miedo es una emoción natural que todos tenemos. Nos ayuda a protegernos y mantenernos seguros. ¿quieres hablar más sobre lo que te asuste y cómo crees que podría ayudarte?”. Permitirles hablar sobre las razones o causas de sus miedos: Podríamos decir: “Entiendo que te asusten los…¿Quieres contarme si algo en particular te hizo sentir así? Puede ser útil entender por qué te sientes de esta manera.” Acompañar con pequeños pasos para enfrentar los miedos: Podríamos decir: “Sé que …te da miedo… ¿Qué te parece si comenzamos poco a poco a…? estaré a tu lado para asegurarme de que te sientas seguro.” Jugar con el miedo: Inventando historias, caricaturas o dibujarlo como un personaje y transformarlo en algo menos atemorizante. Encuentra algunos cuentos que podrían servirte en la entrada CUENTOS PARA HABLAR DEL MIEDO: Sobre todo evita la ridiculización, ignorar sus sentimientos o peor aún obligarlo a enfrentar sus miedos sin que esté preparado. Si durante la niñez ofrecemos recursos para vencer los miedos (o por lo menos afrontarlos), tendremos personas más seguras, con sentimiento de valentía y capacidad, definitivamente más felices.❤️ Si no prestamos atención a los miedos que los niños nos expresan, además de prolongar la angustia que estos generan, nos perdemos la oportunidad de enseñar sobre esta emoción y su importante función en la vida. Recuerda que la imaginación y la creatividad son poderosas herramientas para ayudar a los niños a enfrentar sus miedos. Al convertir el proceso en algo lúdico y positivo, estás proporcionando a los niños formas divertidas de manejar sus temores y hacerlos sentir más cómodos en situaciones que podrían causarles ansiedad. Si eres un profesionista que te dedicas al acompañamiento psicoterapéutico de niños tengo un curso especialmente para este propósito: JUEGOS Y HERRAMIENTAS PARA LA ATENCIÓN DEL MIEDO INFANTIL

Infancia, Problemas de conducta

¿CUANDO UN PROBLEMA DE CONDUCTA SE VUELVE UN TRASTORNO?

Según la psicología, los problemas de conducta en la infancia se refieren a patrones de comportamiento persistentes y desafiantes que interfieren con el funcionamiento normal de un niño en su entorno social, escolar y familiar. Estos problemas de conducta pueden variar en su gravedad y manifestarse de diferentes maneras, pero en general implican una falta de cumplimiento de normas sociales aceptadas y una dificultad para regular las emociones y los impulsos. Algunos ejemplos comunes de problemas de conducta en la infancia incluyen: Es importante tener en cuenta que no todos los comportamientos desafiantes o difíciles en la infancia indican un problema de conducta. Algunos comportamientos son normales en el desarrollo y pueden ser una respuesta a situaciones temporales de estrés. La línea entre un problema de conducta y un trastorno puede ser difusa y puede depender de varios factores, incluyendo la duración, la intensidad, la interferencia en el funcionamiento diario y la respuesta a las intervenciones. Aquí hay algunas pautas generales para entender cuándo un problema de conducta puede considerarse un trastorno: La quinta edición del Manual Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatras (DSM 5) presenta un capítulo denominado trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta, dentro del cual se clasifican el trastorno negativista desafiante y el trastorno de conducta. El trastorno negativista desafiante debe cumplir los siguientes criterios para poder ser diagnosticado: un patrón de estado de ánimo enfadado o irritable, frecuentes discusiones o resentimiento durante mínimo 6 meses, y al menos 4 o más de los síntomas vinculados con los rasgos antes mencionados (enfado, discusión y resentimiento). La patología suele iniciarse antes de los 8 años y no después de la adolescencia. El trastorno de conducta se caracteriza por expresarse a través de un patrón repetitivo y persistente en el que se violan los derechos de los demás y las normas sociales. Deben cumplirse 3 o más síntomas en 12 meses o 1 en 6 meses de las categorías siguientes: agresión a personas o animales, destrucción de propiedad privada, robo y violación grave de las normas (teniendo en cuenta la edad del sujeto). El inicio de los síntomas suele observarse en torno a los 5 a 6 años, siendo necesario hacer diagnóstico diferencial con trastorno de personalidad antisocial, si el individuo tiene 18 años o más. Es importante señalar que el DSM-5 proporciona una guía diagnóstica para los profesionales de la salud mental y médicos, y el diagnóstico de un problema de conducta en un niño debe ser realizado por un profesional capacitado. No se debe utilizar el DSM-5 para autodiagnóstico ni para etiquetar a los niños sin la evaluación adecuada de un experto. Cuando los problemas de conducta son persistentes, graves y afectan negativamente la vida del niño y su entorno, es recomendable buscar la orientación de un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra infantil, para una evaluación y tratamiento adecuados.

Infancia, Juego, Salud mental infantil

TERAPIA A PARTIR DEL JUEGO

Para poder abordar la terapia de juego, es primordial conocer qué es el juego y de qué forma se relaciona entonces con la terapia. El juego lejos de ser lo que en ocasiones se entiende como “pérdida de tiempo”, “tiempo libre” o “momento de ocio”, se sabe ahora que en realidad es una actividad que requiere de mucho movimiento para su ejecución y que son innumerables sus beneficios físicos, mentales y terapéuticos, tanto para adultos como para niños. En los bebés el juego es el medio por el cual descubren el mundo e interactúan con sus elementos. Los niños inician con una “simple” exploración de su entorno, más adelante podrán responder al ambiente, después serán capaces de modificarlo y posteriormente integrar juegos representativos con roles establecidos. Ya más grandes ingresan a juegos con reglas claras que permiten la socialización con otros iguales. Así en el juego de un bebe y un niño aprenden, las formas, texturas, colores, sabores, la forma de conocer estos elementos por sus sentidos, la necesidad de usar herramientas para lograr objetivos y las relaciones sociales necesarias para establecer vínculos con otros humanos. Además, pueden experimentar sentimientos como felicidad, frustración, satisfacción, etc. Y empezar a manejarlos de forma adecuada. A medida que crecen, los niños juegan de manera diferente. Se evidencia que hay una evolución del juego a través del desarrollo infantil. El juego, además de aportar al niño placer y momentos de distracción, es una actividad que estimula y exige diferentes componentes del desarrollo infantil. Es el escenario en el cual los niños pueden practicar sus propias posibilidades en muchos ámbitos de la vida.  El juego realiza aportaciones a las diferentes dimensiones del desarrollo durante la infancia: -Al desarrollo cognitivo. -Al desarrollo social. -Al desarrollo emocional. -Al desarrollo motor. Respecto a las aportaciones en el desarrollo emocional, por medio del juego los niños encuentran la manera de hacer sus mundos llevaderos, ya sea menos aterradores, menos aburridos o más seguros, el juego les permite expresarse de la forma que conocen, adquirir una sensación de poder y control, así como de autorrealización, les permite practicar habilidades, desarrollar otras, crear fantasías y relacionarse con los demás. El juego por sí solo no es terapéutico, el efecto lo tiene en combinación con el terapeuta, quien se encargará de propiciar una situación de observar el desarrollo del niño durante el juego y de acompañar e intervenir durante este, convirtiéndolo entonces en una herramienta terapéutica. Lo que hace terapéutico al juego, es la posibilidad de utilizarse con el fin de obtener un aprendizaje, utilizarse como herramienta para trabajar con los movimientos internos y brindar la posibilidad de expresarse a través de él.

Crianza, Disciplina positiva, Infancia, Salud mental infantil

EL MEJOR REGALO PARA EL DÍA DEL NIÑO

En algunos países estamos cerca de festejar el día del niño. Aunque muchas personas relacionan este día, con un día para consentir a los niños, ponerles atención, hacer fiestas y festejos (que está muy bien), este día es para poner atención a sus necesidades y a los seres que son. Hay cosas que podemos regalarles los 365 días del año, que no nos cuestan dinero y que tendrán un maravilloso efecto toda su vida. Hacer conciencia que un mal trato, es un mal trato para cualquier ser humano, tenga la edad que tenga. Grabar en nuestra mente y en nuestros actos, que cuando alguien dice “no” es no, así sea a un “simple” abrazo, beso o cosquillas. Poner atención a sus acciones y necesidades correspondientes a su edad (aún si se les llama „berrinches”), dejando de verlas como un acto “personal”, sino como un acto de expresión de una necesidad. Enfocarnos a “estar presentes” cuando compartimos tiempo con ellos, soltando distractores (como el celular) y poniendo atención al tiempo juntos. Hablar, modelar y explicar sobre las emociones, sus funciones, sus expresiones, las alternativas, etc. para que se formen como unos adultos capaces de regularles, evitando y evitándose fuertes impactos en la vida. Decirles con palabras “Eres importante” y demostrarle con acciones que lo creemos, lo sostenemos y lo defendemos. ¿Se te ocurren otros regalos “sin valor monetario” que podríamos hacer a los niños?

Duelo infantil, Infancia

MITOS ACERCA DE LOS NIÑOS Y LA MUERTE

Hay muchos mitos y conceptos erróneos acerca de cómo los niños entienden y procesan la muerte, desterrarlos es parte importante para que los niños reciban información adecuada y a tiempo, con el fin de ayudarles a desarrollar habilidades para afrontar este suceso de la mejor manera, pues nos guste o no es un suceso que nos acompaña junto con la vida. Puedes encontrar más información sobre el duelo infantil en la Guía para padres sobre el duelo infantil que tengo para ti. Hoy te presento 4 mitos que encontramos con frecuencia alrededor del tema de la muerte y los niños. Mito1. Hablar sobre la muerte a los niños solos les induce miedos: REALIDAD: 💫En realidad educar sobre la muerte genera en los niños una comprensión madura de la muerte. Mito 2. Los niños no entienden sobre la muerte: REALIDAD: 💫Aunque los niños pequeños pueden no comprender la muerte de la misma manera que los adultos, pueden entender que alguien ya no está y que no volverá. Los niños sienten el impacto de la muerte en su entorno. Mito 3. Es inapropiado hablar de la muerte con los niños: REALIDAD: 💫Aunque puede ser difícil hablar de la muerte con los niños, es importante ser honestos. Los niños pueden sentirse muy confundidos o traicionados si les mentimos o les ocultamos la verdad. Mito 4. Los niños no sienten el dolor de la pérdida tanto como los adultos. REALIDAD: 💫Los niños pueden experimentar dolor y tristeza intensos después de la muerte de un ser querido. Sin embargo, pueden expresar sus emociones de manera distinta que los adultos, lo que nos puede llevar a subestimar lo que están sintiendo. Los niños igual que los adultos se dan cuenta de las muertes y necesitan apoyo y orientación para procesar sus emociones. Es importante saber y recordar que cada niño es único y que el proceso de duelo y manejo de la muerte será diferente para cada uno. Lo más importante es ser comprensivos, estar presente y ofrecer respuestas, acompañamiento y apoyo emocional durante este tiempo difícil.❤️ ¿Quieres conocer unos maravillosos cuentos que podrían servirte para hablar de la muerte con los niños? Visita la entrada: CUENTOS PARA HABLAR DE LA MUERTE CON LOS NIÑOS ✅¿Eres un profesionista que trabaja con infancias y quieres aprender algunas técnicas lúdicas para acompañar a niños y adolescentes que estén viviendo este proceso?Te invito a mi curso: “JUEGOS Y HERRAMIENTAS PARA LA ATENCIÓN PSICOTERAPÉUTICA DE NIÑOS Y ADOLESCENTES EN SITUACIÓN DE DUELO“

Autoestima infantil, Infancia

ACCIONES QUE DAÑAN EL AUTOESTIMA DE LOS NIÑOS

Si te preocupas por fortalecer el autoestima deberías conocer lo que daña a la misma, así evitaras cometer estas acciones. 🤨Los niños empiezan a formar su imagen durante la infancia y en la adolescencia se consolida, siendo este último momento una etapa crucial ya que se termina de crear la propia identidad, se consolida el conocimiento sobre nosotros mismos y nuestra personalidad queda definida. 😬Los padres desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de una buena autoestima en los niños. La forma en que los padres interactúan con sus hijos, los mensajes que transmiten y el ambiente emocional que crean pueden influir en cómo los niños se perciben a sí mismos y en su autoestima. Muchas veces sin la intención de perjudicar a los niños decimos o hacemos cosas que merman su percepción o lastiman su autoestima, algunos de estos errores son: Descalificar su persona en vez de descalificar las acciones que no son de nuestro agrado No es lo mismo decir “Eres tan distraído, siempre te pasa lo mismo” que decir “No estás prestando atención”. Ignorar sus sentimientos y emociones Un niño demuestra sus emociones también con sus conductas, así que es necesario buscar el origen de las conductas que muestre, antes de pensar que lo hace por “molestar” “manipular” u alguna otra cosa por el estilo. Compararlo con otros niños Pues cada niño tiene sus propias fortalezas, capacidades e intereses, por lo que no podemos esperar que todos los niños sean iguales, cada uno es único y especial. Las comparaciones constantes pueden generar sentimientos de inferioridad y minar la confianza en sí mismos. Humillarlo con burlas Aunque nuestras palabras se disfracen de bromas, pueden ser muy hirientes y perjudicar la percepción de cualquier persona. Hablar mal de su apariencia física Sobre todo cuando no se tiene control sobre ella. Aun cuando se trata del físico de los niños, debemos respetarles y dejar de comentar aspectos del mismo. Hacerlo sentir incapaz Con frases como “no creo que puedas hacerlo” “no eres bueno en eso”. ¿Cuáles de estos errores estás cometiendo?Quizá es momento de parar y reparar, nunca es tarde. Si quieres apoyarte de cuentos valiosos para fortalecer el autoestima infantil te invito a visitar esta entrada: CUENTOS PARA FORTALECER EL AUTOESTIMA INFANTIL

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