Salud mental infantil

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LA IMPORTANCIA DE UN PSICÓLOGO PARA TU HIJO

LA IMPORTANCIA DE UN PSICÓLOGO PARA TU HIJO La salud emocional y el desarrollo adecuado de un niño son aspectos fundamentales para garantizar un futuro equilibrado y saludable en la vida adulta. En este sentido, un psicólogo infantil puede desempeñar un papel crucial cuando surgen dificultades que afectan el bienestar del niño. Aunque cada caso es único, existen situaciones específicas que pueden indicar la necesidad de acudir a terapia psicológica. Cambios en el comportamiento Cuando un niño presenta cambios abruptos o persistentes en su comportamiento, como aislamiento, agresividad, tristeza extrema, ansiedad excesiva o alteraciones en los patrones de sueño y alimentación, podría ser señal de un problema subyacente que necesita atención. Un psicólogo puede ayudar a identificar la causa y proporcionar herramientas para manejar estas situaciones. Dificultades académicas o de aprendizaje Problemas significativos en el rendimiento escolar, falta de concentración, desmotivación o dificultades en las habilidades sociales también son motivos para considerar una evaluación psicológica. Los especialistas pueden realizar diagnósticos exhaustivos para identificar trastornos del aprendizaje o del desarrollo cognitivo y proporcionar estrategias adaptadas a las necesidades del niño. Experiencias traumáticas o situaciones de estrés Eventos traumáticos como el divorcio de los padres, la pérdida de un ser querido, el bullying o el abuso pueden generar un impacto emocional significativo. En estos casos, un psicólogo infantil puede ser fundamental para ayudar al niño a procesar y superar estas experiencias, promoviendo un manejo emocional saludable. Problemas emocionales y de salud mental Señales de ansiedad, depresión, trastornos del sueño o trastornos de conducta requieren atención inmediata. La terapia psicológica permite a los niños desarrollar estrategias de afrontamiento, mejorar su bienestar emocional y fomentar un crecimiento equilibrado. Además, si existen miedos irracionales, tristeza prolongada o cambios inexplicables en el humor, también es recomendable buscar apoyo profesional. Dificultades en las relaciones sociales Cuando un niño tiene problemas para relacionarse con otros, muestra comportamientos inapropiados o carece de habilidades sociales, un psicólogo puede enseñarle a desarrollar herramientas para mejorar sus relaciones interpersonales y fomentar una interacción social positiva. Cuestiones de desarrollo y aprendizaje La detección temprana de alteraciones en el desarrollo cognitivo, motriz o del lenguaje es esencial para proporcionar una atención oportuna. Si se sospechan dificultades en estas áreas, una revisión psicológica puede descartar trastornos y, si es necesario, iniciar tratamientos que favorezcan la rehabilitación del niño. La importancia de la familia en el trabajo terapéutico:  https://habiaunavezpsicologiayeducacion.com/terapia-infantil/ Es importante destacar que el trabajo del psicólogo infantil no se limita al niño; en muchas ocasiones, también implica la colaboración con padres, cuidadores, hermanos y profesores. Este enfoque integral busca garantizar un entorno de apoyo que potencie el bienestar del menor y facilite la aplicación de las estrategias trabajadas en terapia. Atender las necesidades emocionales y de desarrollo de los niños no solo tiene un impacto inmediato en su bienestar, sino que también sienta las bases para una vida plena y equilibrada. Si tienes preocupaciones persistentes sobre el comportamiento, el aprendizaje o el estado emocional de tu hijo, considera acudir a un psicólogo infantil. ¿Cómo puedo ayudarte? Mi misión es ofrecer un espacio seguro y enriquecedor donde niños y adolescentes, puedan explorar y fortalecer su bienestar emocional.Con un enfoque personalizado, acompaño a cada niño y joven en el enfrentamiento de problemas psicológicos, trastornos de ansiedad y otras dificultades de salud mental, apoyándolos en su camino hacia el crecimiento personal.Cada terapia y tratamiento psicológico que ofrezco está cuidadosamente diseñado para adaptarse a las necesidades específicas de cada paciente, fomentando su desarrollo integral y resiliencia.Si estás interesado en conocer cómo puedo ayudar a tu hijo o hija, no dudes en contactarme. Juntos encontraremos las opciones más adecuadas para sus necesidades. Preguntas frecuentes: ¿Cuándo es conveniente llevar a un niño al psicólogo? Es recomendable llevar a un niño al psicólogo cuando muestra cambios de comportamiento persistentes, como aislamiento, tristeza profunda, ansiedad o agresividad sin motivo aparente. También es importante acudir si ha experimentado una pérdida significativa, como el fallecimiento de un ser querido, una separación familiar o una mudanza que le cause angustia. ¿Cómo saber si tu hijo necesita un psicólogo? Si notas que tu hijo tiene dificultades para expresar sus emociones, presenta problemas en la escuela, tiene cambios drásticos en su estado de ánimo o alteraciones en el sueño y la alimentación, podría necesitar apoyo profesional. La clave es observar si estos síntomas afectan su bienestar diario y su relación con los demás. ¿Cuándo llevar a un hijo al psicólogo? Llevar a un hijo al psicólogo es recomendable cuando las emociones negativas o los problemas de conducta interfieren con su desarrollo y felicidad. Si los cambios emocionales o de comportamiento persisten por más de unas semanas y afectan su vida familiar, escolar o social, un especialista en salud mental infantil puede ayudar a identificar y abordar el problema. ¿Cómo saber si mi hijo tiene un problema psicológico? Un niño puede tener un problema psicológico si presenta ansiedad intensa, tristeza prolongada, cambios en su conducta, miedos excesivos o dificultades para relacionarse con los demás. También pueden aparecer síntomas físicos como dolores de cabeza o de estómago sin causa médica aparente. Ante cualquier señal preocupante, consultar con un psicólogo infantil puede ser clave para su bienestar emocional. Es recomendable llevar a un niño al psicólogo cuando muestra cambios de comportamiento persistentes, como aislamiento, tristeza profunda, ansiedad o agresividad sin motivo aparente. También es importante acudir si ha experimentado una pérdida significativa, como el fallecimiento de un ser querido, una separación familiar o una mudanza que le cause angustia. Si notas que tu hijo tiene dificultades para expresar sus emociones, presenta problemas en la escuela, tiene cambios drásticos en su estado de ánimo o alteraciones en el sueño y la alimentación, podría necesitar apoyo profesional. La clave es observar si estos síntomas afectan su bienestar diario y su relación con los demás. Llevar a un hijo al psicólogo es recomendable cuando las emociones negativas o los problemas de conducta interfieren con su desarrollo y felicidad. Si los cambios emocionales o de comportamiento persisten por más de unas semanas y afectan

Disciplina positiva, Salud mental infantil

EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA TERAPIA INFANTIL

EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA TERAPIA INFANTIL La terapia infantil es un espacio seguro donde los niños pueden expresar lo que sienten, resolver conflictos y aprender habilidades para afrontar los desafíos que se les presentan.  Cuando los padres deciden llevar a su hijo a terapia, suele ser porque han notado comportamientos que les preocupan o  están enfrentando situaciones difíciles, y sienten que una guía profesional puede ayudarles a abordar estos temas.  A diferencia de la terapia para adultos, donde la persona acude por decisión propia, en la terapia infantil es la familia la que toma esta iniciativa, con el objetivo de ofrecerle al niño los recursos para su bienestar emocional.   Colaboración de los padres como base de la terapia infantil El rol de los padres es fundamental, el éxito de la terapia depende en gran medida de su apoyo y participación. Una de las primeras cosas que suelo comentar a los padres que vienen a mi consulta es que “unos padres comprometidos son los mejores terapeutas”.  Por lo que la terapia infantil no se centra únicamente en trabajar con el niño, sino que también incluye a la familia como un sistema interconectado. Mi labor incluye orientar a los padres para que identifiquen patrones de crianza o dinámicas familiares que podrían contribuir a las dificultades del niño.  Muchas veces, pequeños ajustes en la forma de manejar ciertas situaciones en casa pueden ayudar a reducir los problemas que llevaron a la familia a buscar ayuda. Por ejemplo, establecer límites claros, mejorar la comunicación o realizar cambios en ciertas actitudes de los padres puede impactar positivamente. Es importante recordar que el proceso terapéutico también representa una oportunidad de aprendizaje para los padres. Durante las sesiones, reciben herramientas para reconocer patrones de crianza que podrían influir en las conductas o emociones del niño. La familia como facilitadora o limitante del proceso El papel de la familia en la terapia puede facilitar o, en algunos casos, limitar el progreso. Cuando los padres están dispuestos a participar activamente, el avance suele ser más rápido y eficaz.  En estas circunstancias, el hogar se convierte en un espacio seguro, donde el niño se siente comprendido y apoyado, lo que refuerza las habilidades aprendidas en terapia y promueve un cambio duradero. Por otro lado, cuando los padres no participan activamente, los avances en la terapia infantil pueden verse obstaculizados. Esto puede generar la sensación de que la terapia “no está funcionando”, aunque en realidad es la dinámica familiar la que está limitando el progreso. Acompañamiento y adaptación en el proceso terapéutico El proceso de cambio que vive un niño en terapia implica esfuerzo y compromiso, tanto de él como de su familia. A medida que el niño adquiere herramientas para gestionar sus emociones y afrontar desafíos, los padres también pueden necesitar ajustar algunas actitudes y conductas para acompañarlo en este proceso.  La terapia infantil no se enfoca exclusivamente en el niño; también brinda orientación a los padres para que identifiquen actitudes o reacciones que pueden estar influyendo en las dificultades de su hijo.  Esta guía permite a los padres aprender a responder de forma más efectiva y a construir un ambiente familiar donde todos se sientan escuchados y comprendidos. Desarrollo de habilidades emocionales en el niño y el rol de los padres Uno de los objetivos principales de la terapia infantil es que el niño aprenda a reconocer y manejar sus emociones. Estas habilidades son esenciales para que pueda tener relaciones saludables y enfrentar los retos de la vida de manera positiva.  Sin embargo, para que estos aprendizajes se mantengan y se fortalezcan, el entorno familiar debe ser coherente con los objetivos de la terapia. Trabajo en equipo para el bienestar del niño La terapia infantil brinda al niño un espacio seguro para expresar sus emociones y enfrentar sus temores, pero los esfuerzos de la terapia necesitan del respaldo de un hogar que lo acompañe. Cuando los padres se alinean con los objetivos de la terapia infantil, se convierten en un modelo positivo y refuerzan las habilidades necesarias. Con el apoyo adecuado, ustedes pueden ser los mejores aliados de su hijo, creando un entorno familiar que promueva el crecimiento, el cariño y el apoyo mutuo. Si están listos para dar este paso juntos, los invito a conocer mis servicios de terapia infantil. Estoy aquí para acompañarlos en cada etapa de este proceso. Quizá te interese saber ¿Cuándo debería acudir un niño a terapia? Puedes revisar las siguientes entradas: https://habiaunavezpsicologiayeducacion.com/cuando-deberia-acudir-un-nino-a-terapia/ https://habiaunavezpsicologiayeducacion.com/cuando-llevar-a-un-nino-al-psicologo/ ¿Qué es la terapia infantil y por qué es importante? La terapia infantil es un proceso psicológico especializado diseñado para apoyar a los niños en el manejo de sus emociones, pensamientos y conductas. Su principal objetivo es ayudarles a superar desafíos emocionales o psicológicos que puedan estar afectando su bienestar mental, social o emocional. Es en la terapia infantil que, mediante técnicas adaptadas a su edad, los niños pueden aprender a expresar y abordar sus preocupaciones en un entorno seguro y comprensivo. Además de tratar problemas actuales, la terapia infantil juega un papel crucial en la prevención de dificultades futuras, proporcionando una base sólida para un desarrollo saludable. ¿Cómo funciona la terapia infantil? La terapia infantil tiene en cuenta la etapa evolutiva y el contexto del niño, integrando, cuando es necesario, a los padres, cuidadores o incluso a la escuela, para garantizar un enfoque integral. Durante las sesiones, los terapeutas empleamos herramientas como el juego, el arte o la narrativa, adaptadas a las necesidades individuales de cada niño. A través de estas actividades, los niños aprenden a identificar y gestionar sus emociones, desarrollar habilidades sociales y fortalecer su autoestima. Además, los terapeutas trabajamos de la mano con los padres, brindándoles estrategias prácticas para fomentar el bienestar emocional de sus hijos en casa. ¿Cuándo es necesaria la terapia infantil? Es importante considerar la terapia infantil cuando los niños enfrentan problemas emocionales, conductuales o situaciones traumáticas, como divorcios, duelos, acoso escolar o problemas de aprendizaje. Cambios notables en el apetito, el sueño, el rendimiento escolar o la

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EL JUEGO EN LA INFANCIA: PUERTA HACIA LA SALUD MENTAL

En el mundo apresurado y saturado en el que vivimos, es fácil pasar por alto el poder del juego en la infancia. El juego no es simplemente una actividad recreativa, el juego en la vida infantil así como en la vida adulta, es una herramienta fundamental para el desarrollo saludable en todos los aspectos: físico, cognitivo, emocional y social. Desde las primeras etapas de la vida, los niños se sumergen en un mundo de imaginación y exploración a través del juego. Ya sea construyendo castillos de bloques, fingiendo ser superhéroes o simplemente corriendo en el patio de recreo, el juego desempeña un papel crucial en su desarrollo integral. Hoy te quiero compartir cinco puntos clave que demuestran cómo el juego no solo es divertido, sino fundamental para el bienestar emocional y psicológico de los niños. El juego como herramienta de expresión emocional: Desde una temprana edad, los niños utilizan el juego como un medio para expresar y procesar sus emociones. Al interactuar con juguetes, juegos simbólicos o actividades creativas, los pequeños pueden canalizar sus sentimientos de alegría, tristeza, miedo o enojo de manera segura y constructiva. Este proceso de expresión emocional facilita el desarrollo de la inteligencia emocional y la capacidad de manejar situaciones estresantes en la vida cotidiana. El juego fomenta la creatividad y la imaginación: Cuando los niños juegan, están en un estado de flujo creativo donde exploran nuevas ideas, crean mundos imaginarios y experimentan diferentes roles y escenarios. Esta libertad creativa no solo es divertida, sino que también es esencial para el desarrollo cognitivo y socioemocional. Al permitir que los niños exploren su creatividad a través del juego, se les brinda la oportunidad de desarrollar habilidades de resolución de problemas, pensamiento crítico y flexibilidad mental, aspectos fundamentales para una salud mental resiliente. El juego como vehículo para la socialización y el aprendizaje: A través del juego, los niños aprenden a interactuar con sus pares, a negociar, a resolver conflictos y a colaborar en equipo. Ya sea en juegos de roles, juegos de mesa o actividades deportivas, los niños adquieren habilidades sociales vitales que les permitirán establecer relaciones saludables y adaptarse a diferentes entornos sociales a lo largo de sus vidas. Estas experiencias de socialización durante la infancia sientan las bases para una salud mental positiva en la edad adulta. El juego como medio para gestionar el estrés y la ansiedad: El juego proporciona a los niños una vía natural para liberar tensiones y reducir el estrés. Al sumergirse en actividades lúdicas, los pequeños pueden desconectar temporalmente de las presiones y preocupaciones de la vida diaria, lo que les permite relajarse y recargar energías. Además, el juego activo, como correr, saltar o jugar al aire libre, estimula la liberación de endorfinas, neurotransmisores que promueven la sensación de bienestar y felicidad. El juego como catalizador del desarrollo cognitivo y emocional: Durante el juego, los niños exploran el mundo que les rodea, experimentan con diferentes conceptos y desarrollan habilidades fundamentales, como el lenguaje, la coordinación motora y la resolución de problemas. Esta exploración activa y experiencial es fundamental para el desarrollo integral de su cerebro y su personalidad. Además, el juego les brinda la oportunidad de enfrentarse a desafíos, superar obstáculos y aprender de sus errores, fortaleciendo así su resiliencia emocional y su autoestima. ¡Recordemos que el juego no solo es divertido, sino esencial para la salud mental y el bienestar de los niños! Al hacer del juego una prioridad en la vida de los niños, estamos sembrando las semillas para un futuro lleno de imaginación, creatividad, resiliencia y felicidad. Así que adelante, ¡permitamos y promovamos que los niños jueguen y florezcan en su mundo maravilloso! ¿Sientes que te faltan ideas para proponer a tus niños juegos en casa? Esta entrada te puede servir: IDEAS CREATIVAS PARA JUGAR CON LOS NIÑOS EN CASA

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¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE LA SALUD MENTAL DE LOS NIÑOS, DE LOS ADOLESCENTES Y DEL ADULTO?

La salud mental de los niños, adolescentes y adultos comparte similitudes en muchos aspectos, pero también presenta diferencias significativas debido a las etapas de desarrollo, las experiencias de vida y las demandas que enfrentan en cada período. Aquí se destacan algunas de las diferencias clave: 1. Desarrollo cerebral y emocional: 2. Tipos de desafíos: 3. Comunicación y expresión emocional: 4. Tratamiento y apoyo: 5. Resiliencia y capacidad de afrontamiento: Es importante recordar que cada individuo es único y puede experimentar la salud mental de manera diferente en función de su historia personal, genética y circunstancias actuales. La atención y el apoyo adecuados son esenciales en todas las etapas de la vida para garantizar una buena salud mental.

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¿QUÉ RELACIÓN HAY ENTRE LA INFANCIA Y LA DIFICULTAD PARA PONER LÍMITES EN LA VIDA ADULTA?

¿Cómo influye nuestra infancia en nuestra habilidad para establecer límites? Nuestra infancia es una etapa crucial en la formación de nuestra identidad y comportamientos sociales. Durante esta fase, absorbemos como esponjas las experiencias, enseñanzas y modelos que nos proporcionan nuestros padres, cuidadores y entorno familiar. Muchas de las dificultades que enfrentamos en la vida adulta, especialmente al poner límites, tienen sus raíces en las experiencias y mensajes que recibimos durante la infancia. Cuando reflexionamos sobre las experiencias de la infancia que pueden influir en nuestra dificultad para establecer límites, nos encontramos con una serie de situaciones comunes que han dejado una profunda marca en nuestra psicología: 1. Culpa como herramienta de control: Durante la infancia, es posible que hayamos escuchado frases como “Me voy a poner triste si tu…” o “¿Quieres que me enoje?” Estas afirmaciones crean un sentido de responsabilidad en el niño hacia las emociones de los adultos, lo que puede dificultar la expresión de sus propias necesidades y deseos por miedo a herir a sus seres queridos. 2. Dependencia emocional: La idea de que “no puedes confiar en nadie más que en tu familia” puede llevar a una dependencia emocional excesiva de los padres o seres queridos. Esto puede hacer que los adultos tengan dificultades para establecer límites con personas fuera de su círculo familiar, ya que se sienten incapaces de confiar en otros o temen la pérdida de esa dependencia. 3. Expectativas poco realistas: Mensajes como “Eres un niño/a tan bueno/a” pueden crear una presión para ser siempre complaciente y evitar conflictos. Esto puede resultar en dificultades para expresar desacuerdos o decir “no” en la vida adulta, ya que tememos decepcionar a los demás. 4. Manipulación emocional: Las frases como “No me gusta cuando te pones así” o el uso de chantajes emocionales pueden enseñarnos a reprimir nuestras emociones para evitar el conflicto. Esto, a su vez, puede llevar a dificultades para expresar emociones y desacuerdos de manera saludable en la vida adulta. 5. Exposición a información inapropiada: Cuando los padres comparten detalles inapropiados sobre sus relaciones o problemas personales con los niños, estos pueden sentirse abrumados y ansiosos. Esta exposición temprana a temas adultos puede hacer que los adultos tengan dificultades para establecer límites en sus relaciones, ya que pueden sentirse obligados a resolver los problemas de los demás. El papel crucial de la asertividad y el respeto de los límites Es esencial destacar la importancia de enseñar a los niños sobre límites y asertividad desde una edad temprana. Si los adultos en la vida de un niño respetan sus límites y les proporcionan herramientas para expresar sus necesidades de manera adecuada, están preparando a ese niño para una vida adulta más saludable desde el punto de vista emocional. En resumen, la relación entre nuestra infancia y la dificultad para poner límites en la vida adulta es profunda y compleja. Sin embargo, al comprender cómo las experiencias tempranas pueden influir en nuestra capacidad para establecer límites y trabajar en desarrollar habilidades de asertividad, podemos mejorar nuestra salud mental y nuestras relaciones personales a lo largo de la vida. En última instancia, brindar a los niños un ambiente que fomente límites saludables y asertividad es un regalo invaluable para su bienestar emocional futuro.

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TERAPIA A PARTIR DEL JUEGO

Para poder abordar la terapia de juego, es primordial conocer qué es el juego y de qué forma se relaciona entonces con la terapia. El juego lejos de ser lo que en ocasiones se entiende como “pérdida de tiempo”, “tiempo libre” o “momento de ocio”, se sabe ahora que en realidad es una actividad que requiere de mucho movimiento para su ejecución y que son innumerables sus beneficios físicos, mentales y terapéuticos, tanto para adultos como para niños. En los bebés el juego es el medio por el cual descubren el mundo e interactúan con sus elementos. Los niños inician con una “simple” exploración de su entorno, más adelante podrán responder al ambiente, después serán capaces de modificarlo y posteriormente integrar juegos representativos con roles establecidos. Ya más grandes ingresan a juegos con reglas claras que permiten la socialización con otros iguales. Así en el juego de un bebe y un niño aprenden, las formas, texturas, colores, sabores, la forma de conocer estos elementos por sus sentidos, la necesidad de usar herramientas para lograr objetivos y las relaciones sociales necesarias para establecer vínculos con otros humanos. Además, pueden experimentar sentimientos como felicidad, frustración, satisfacción, etc. Y empezar a manejarlos de forma adecuada. A medida que crecen, los niños juegan de manera diferente. Se evidencia que hay una evolución del juego a través del desarrollo infantil. El juego, además de aportar al niño placer y momentos de distracción, es una actividad que estimula y exige diferentes componentes del desarrollo infantil. Es el escenario en el cual los niños pueden practicar sus propias posibilidades en muchos ámbitos de la vida.  El juego realiza aportaciones a las diferentes dimensiones del desarrollo durante la infancia: -Al desarrollo cognitivo. -Al desarrollo social. -Al desarrollo emocional. -Al desarrollo motor. Respecto a las aportaciones en el desarrollo emocional, por medio del juego los niños encuentran la manera de hacer sus mundos llevaderos, ya sea menos aterradores, menos aburridos o más seguros, el juego les permite expresarse de la forma que conocen, adquirir una sensación de poder y control, así como de autorrealización, les permite practicar habilidades, desarrollar otras, crear fantasías y relacionarse con los demás. El juego por sí solo no es terapéutico, el efecto lo tiene en combinación con el terapeuta, quien se encargará de propiciar una situación de observar el desarrollo del niño durante el juego y de acompañar e intervenir durante este, convirtiéndolo entonces en una herramienta terapéutica. Lo que hace terapéutico al juego, es la posibilidad de utilizarse con el fin de obtener un aprendizaje, utilizarse como herramienta para trabajar con los movimientos internos y brindar la posibilidad de expresarse a través de él.

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EL MEJOR REGALO PARA EL DÍA DEL NIÑO

En algunos países estamos cerca de festejar el día del niño. Aunque muchas personas relacionan este día, con un día para consentir a los niños, ponerles atención, hacer fiestas y festejos (que está muy bien), este día es para poner atención a sus necesidades y a los seres que son. Hay cosas que podemos regalarles los 365 días del año, que no nos cuestan dinero y que tendrán un maravilloso efecto toda su vida. Hacer conciencia que un mal trato, es un mal trato para cualquier ser humano, tenga la edad que tenga. Grabar en nuestra mente y en nuestros actos, que cuando alguien dice “no” es no, así sea a un “simple” abrazo, beso o cosquillas. Poner atención a sus acciones y necesidades correspondientes a su edad (aún si se les llama „berrinches”), dejando de verlas como un acto “personal”, sino como un acto de expresión de una necesidad. Enfocarnos a “estar presentes” cuando compartimos tiempo con ellos, soltando distractores (como el celular) y poniendo atención al tiempo juntos. Hablar, modelar y explicar sobre las emociones, sus funciones, sus expresiones, las alternativas, etc. para que se formen como unos adultos capaces de regularles, evitando y evitándose fuertes impactos en la vida. Decirles con palabras “Eres importante” y demostrarle con acciones que lo creemos, lo sostenemos y lo defendemos. ¿Se te ocurren otros regalos “sin valor monetario” que podríamos hacer a los niños?

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CUANDO LLEVAR A UN NIÑO AL PSICÓLOGO INFANTIL

La decisión de llevar a un niño a un psicólogo puede variar según las circunstancias y las necesidades individuales de cada niño. Aquí hay algunas situaciones en las que puede ser recomendable considerar la ayuda de un psicólogo infantil: 😮Cambios significativos en el comportamiento: Si notas cambios abruptos o persistentes en el comportamiento de tu hijo, como aislamiento, agresividad, tristeza extrema, ansiedad excesiva, cambios en los patrones de sueño o alimentación, pues estos nos pueden hablar de un problema que debemos identificar y abordar. 😮Dificultades académicas o problemas de aprendizaje: Si tu hijo está teniendo dificultades significativas en la escuela, ya sea en el rendimiento académico, la concentración, la motivación o las habilidades sociales. Un psicólogo infantil puede realizar una evaluación exhaustiva para identificar las dificultades específicas y proporcionar estrategias de apoyo. 😮Trauma o experiencias estresantes: Si tu hijo ha experimentado un evento traumático o está lidiando con situaciones estresantes, como divorcio, muerte de un ser querido, bullying o abuso. Un psicólogo infantil puede ayudar a tu hijo a procesar y superar estas experiencias de manera saludable. 😮Problemas emocionales o de salud mental: Si tu hijo muestra signos de ansiedad, depresión, trastornos de conducta, trastornos del sueño u otros problemas emocionales o de salud mental. Un psicólogo infantil puede trabajar con él para desarrollar estrategias de afrontamiento, mejorar su bienestar emocional y promover un desarrollo saludable. 😮Dificultades en las relaciones sociales: Si tu hijo tiene dificultades para establecer relaciones sociales, muestra comportamientos sociales inapropiados o tiene dificultades para comunicarse y relacionarse con otros. Un psicólogo infantil puede brindar apoyo y enseñar habilidades sociales adecuadas. Recuerda que cada niño es único y que la decisión de llevarlo a un psicólogo debe basarse en la evaluación individual de su situación. Atender los problemas emocionales de los niños no solo tiene un impacto inmediato en su bienestar, sino que también sienta las bases para un futuro más saludable y equilibrado.Si tienes preocupaciones persistentes sobre la salud mental o el bienestar de tu hijo, ¡mándame un mensaje y veremos la forma en que te puedo ayudar!

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¿CUÁNDO DEBERÍA ACUDIR UN NIÑO A TERAPIA?

¿Cuándo debería acudir un niño a terapia? Esta puede ser una de las dudas que como padres surgen alrededor de los niños y la psicoterapia. 👉Primero es importante distinguir que al psicólogo se puede acudir por dos aspectos generales, esto dependerá del perfil y capacitación de cada especialista, hay psicólogos que tienen formación en el área educativa, otros en la clínica y otros en ambas: 1. Cuando se presenta un retraso o alteración en el desarrollo, se presentan dificultades en el aprendizaje o en los procesos cognitivos.2. Cuando se presenta una necesidad emocional por atender. 👩‍🏫En las cuestiones de desarrollo y aprendizaje, un niño debería por lo menos recibir una revisión para descartar algún trastorno que este afectando sus capacidades cognitivas, motrices, de lenguaje o de desarrollo. 👶Si el especialista detectara la necesidad, entonces debería recibir tratamiento para su atención o rehabilitación. 💜Respecto a las necesidades emocionales, podría ser que los niños necesiten un acompañamiento frente a situaciones estresantes, complicadas o traumáticas como una muerte, una separación de los padres, un abuso sexual infantil, una situación de abuso y/o violencia familiar, la presencia de una enfermedad grave o aguda, entre otras situaciones. 💜También se considera apropiada la atención psicológica si los niños presentan dificultades en el desarrollo de habilidades sociales, cambios en el comportamiento y/o humor sin una explicación aparente, (por ejemplo, presentar agresividad, tristeza prolongada, dejar de hacer cosas que antes hacía, empezar a hacer cosas que no hacía y que le perjudican), presentar miedos irracionales, periodos prolongados de tristeza y cambios en hábitos como la alimentación y el sueño. 🧐Pero sobre todo es importante su atención frente a cualquier dificultad que le impida llevar una vida plena o esté dañando su bienestar emocional. 👉Muchas veces el psicólogo no trabajará sólo con el niño, en varias ocasiones podrá necesitan de trabajar en conjunto con los padres o cuidadores, con los hermanos y profesores.

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